
Y cabe preguntar: cuando dos personas se aman profundamente, ¿cuál de los dos sabe quién depende más del otro para vivir realmente? La respuesta es difícil si reflexionamos sobre lo siguiente: ¿El ave se pregunta de dónde viene la brisa que lo ayuda a volar? ¿O el pez se pregunta de donde viene el oxigeno que le da la vida?, Sin embargo, cuando esta vida, sin preguntarnos y sin medir nuestro dolor y agonía nos abandona; Sólo recién nos preguntamos, dónde está esa vida y porqué se fue; dejándonos la mayoría de las veces sin una respuesta que nos dé consuelo; en una soledad interminable, crónica. Sin cura posible; siendo la única terapia recurrente para tanto dolor, repasar los recuerdos grabados en nuestra memoria o en el reflejo de una exánime fotografía antigua y borrosa.
2005.


