Después de varios intentos por tener una mascota en casa, creo que por fin dimos en el clavo. Resulta que a mi hermana menor se le ocurrió que compráramos un hámster. Con esta elección, esperábamos algo distinto a lo que le sucedió al pollo que tuvimos el invierno recién pasado, el cual con el tiempo se transformó en un escandaloso y muy madrugador gallo cantor, o el perro que de pequeño se le podía cargar y tener en una caja pequeña, pero que, muy pronto su tamaño y apetito crecieron considerablemente, sin mencionar el volumen de su heces, las cuales con mi hermana nos turnábamos en limpiar, pero sólo de vez en cuando y ahí es donde a mi padre le tocaba el “trabajito” y mi madre, que nunca estuvo de acuerdo con tener mascota, se quejaba del olor y del tamaño. Con la tarántula no había problema de alimentación, pero nunca supimos en realidad que darle de comer… por lo que una mañana amaneció de espalda y de un color extraño. ¿Un gato? ¡Eso ni pensarlo! Decía mamá: los pelos en el sofá, las carreras en el techo a media noche; definitivamente no.
El hámster sería siempre pequeño, pequeña alimentación, pequeñas heces. Si lo dejábamos lejos de la habitación de mamá, su actividad nocturna no sería un problema. Esos fueron los argumentos que convencieron a la familia, por lo que la pequeña mascota era mirada con buenos ojos… como no teníamos una caja apropiada para hamsters la acomodamos en una caja de zapatos la cual ahoyamos por varias partes para que le entrara oxígeno. ¡Gran error! A la mañana siguiente el hámster no estaba en la caja; Obviamente de alguna manera, agrandó los agujeros y salió. Dos días después se nos apareció en la cocina y lo volvimos a meter esta vez, en una caja más dura y con hoyos más pequeños. Volvió a huir. Han pasado tres días y no hemos sabido nada de él. Nos hemos resignado a pensar que lo mas seguro es que el gato del vecino se lo haya almorzado. Mientras tanto, con mi hermana ya estamos pensando en que si le decimos a mamá que las tortugas marinas no escapan y no tienen actividad nocturna, las heces ni se ven y, que además en la tienda están a mitad de precio durante este mes, en una de esas, la volvemos a convencer.
2006
El hámster sería siempre pequeño, pequeña alimentación, pequeñas heces. Si lo dejábamos lejos de la habitación de mamá, su actividad nocturna no sería un problema. Esos fueron los argumentos que convencieron a la familia, por lo que la pequeña mascota era mirada con buenos ojos… como no teníamos una caja apropiada para hamsters la acomodamos en una caja de zapatos la cual ahoyamos por varias partes para que le entrara oxígeno. ¡Gran error! A la mañana siguiente el hámster no estaba en la caja; Obviamente de alguna manera, agrandó los agujeros y salió. Dos días después se nos apareció en la cocina y lo volvimos a meter esta vez, en una caja más dura y con hoyos más pequeños. Volvió a huir. Han pasado tres días y no hemos sabido nada de él. Nos hemos resignado a pensar que lo mas seguro es que el gato del vecino se lo haya almorzado. Mientras tanto, con mi hermana ya estamos pensando en que si le decimos a mamá que las tortugas marinas no escapan y no tienen actividad nocturna, las heces ni se ven y, que además en la tienda están a mitad de precio durante este mes, en una de esas, la volvemos a convencer.
2006


