
Por la noche, unos ángeles blancos y muy altos vuelan en círculos sobre nuestros tejados. A veces se acercan más y bajan sus alas dejándose caer sobre el nuestros techos; caminan suavemente vigilando en la oscuridad… Abajo, escuchamos sus pasos y con recelo elevamos la mirada y agudizamos nuestros oídos. Ellos maúllan como hacen los gatos y los otros ángeles de techos vecinos maúllan igual.
Hay gatos que también caminan por gusto sobre los techos y a otros les da por correr. Los ángeles los dejan, porque los que corren les alertan del peligro… Cuando ese sucede, agitan sus alas y con un soplo muy fuerte envían lejos al mal.


