Un segundo. Eso necesitaba… un mísero segundo! Ese día llegaron miles a tropiezos; ansiosos de ser bien aprovechados; la ocasión era propicia, pero ellos, al ver mi indecisión, uno a uno se marcharon en la oscuridad, decepcionados y tristes, enlazados en minutos. Los vi…
Ahora, están en mi contra; pasan ante mí más de prisa que de costumbre, indiferentes e indolentes. Tal vez, si me disculpo muchas veces y les prometa no fallar nuevamente, entonces tal vez… consideren volver, algún día favorable.
2008



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